HISTORIA DE QI GONG


"Se me ha dado a conocer que en la Alta Antigüedad, se vivía cien años sin que descendiera la actividad, la gente del presente se debilitan a los cincuenta años. ¿Es por el cambio de una época o por falta de los hombres?". Así empieza el capítulo 1 del "Tratado de la verdad en los tiempo antiguos" del Sowen, 1ª parte del Huang Di Nei Jing, la más antigua obra sobre medicina en el mundo que algunos datan en 4.500 años de antigüedad.
Este ancestral tratado incluye una discusión sobre la teoría de Qi Gong e incluso describe detalladamente métodos de tratamiento: "Si los cuatro miembros se sienten pesados y torpes, entonces practica respiraciones profundas y también utiliza hierbas y masajes".

Son muchos los escritos antiquísimos que aparecen en la literatura China donde podemos encontrar referencias e incluso amplias exposiciones sobre sistemas de Qi Gong de diversa índole.

Sería prácticamente imposible establecer un primer momento en la historia de Qi Gong, aunque a través de la datación de muchos documentos y escritos podemos ubicar aproximadamente el origen de los métodos más conocidos. Sin embargo, si podemos seguir estrechamente la evolución de Qi Gong en general a través de las diferentes épocas.

Durante las primeras épocas, podemos observar diferentes series de ejercicios basados en unas u otras escuelas. Series de ejercicios más o menos amplias (un ejemplo para entenderlo podrían ser las populares Ocho Joyas) que con el tiempo fueron ampliándose buscando cubrir más objetivos profilácticos y terapéuticos.

Poco a poco se fueron incorporando más elementos teóricos y prácticos de otras escuelas ampliando sus fundamentos y sus objetivos, y traduciéndose en el establecimiento de sistemas completos, como el Luo Han Gong.

Ya no se trataba de series de ejercicios sueltos. Se habían convertido en complejos sistemas que aportaban todo tipo de profundos beneficios a sus practicantes.

Son muchos los sistemas de Qi Gong: dao Yin, An Quiao, Wu Dan... que a través de los siglos se han ido creando, mejorando y estableciendo. pero es el Luo Han Gong el método en el que os basaremos en esta web.

 

LUO HAN QI GONG

Historia de una Leyenda

Durante el siglo sexto, un importante monje budista hindú llegó a China desde Sri lanka (la India) para llevar a China el Tripitaka ( Los 3 Sutras). Este monje llamado Bodhidharma (Ta Mo en chino), era el 36 patriarca del budismo mahayana (Gran Vehículo).

Ta Mo llegó a la provincia de henan, donde se instaló en uno de los templos Shaolín de aquella zona después de que el emperador rechazase la práctica de su budismo al parecerle demasiado estricto.

La leyenda cuenta que Ta Mo pasó varios años meditando en el interior de una cueva para poder alcanzar la iluminación. Dicen que su empeño era tal que se cortó los párpados para evitar dormirse mientras meditaba. Y cuenta la leyenda que estos se convirtieron en pétalos de rosas al caer al suelo.

Pero dejando la parte más poética de la leyenda a un lado, lo cierto es que Ta Mo observó que la inactividad causaba fatiga, dolores musculares y enfermedades.
Parece que a raíz de esto se creó una serie de ejercicios uniendo el yoga hindú y ejercicios chinos de la época basados en animales.
Esta secuencia la enseñó a sus discípulos para cultivar  su salud e inyectarles energía, ya que la dura vida monástica hacía que los monjes se durmiesen durante las sesiones de meditación.

Esta primera secuencia se llamó Las manos de los 18 Luo han para el cambio de Músculo/tendón/ligamentos.
Tal vez el aspecto que más transcendió de este monje es que fue el fundador del Budismo Chan, más tarde conocido en Japón como Zen.
Aunque lo que nos interesa es la aportación más interesante que fue la primera vez que alguien fundió el cultivas espíritu, mente y cuerpo, dándole la misma importancia a los tres aspectos. Por primera vez, ninguno de estos aspectos excluía a los otros dos, sino que se complementaban y necesitaban.

Durante la dinastía Yuan, la manos de los 18 Luo Han se amplió a 72 movimientos, y más tarde a 173. De aquí surgió el Kung Fu Chuan Fa, el cual influyó decisivamente en la gran mayoría de las artes marciales orientales que conocemos hoy en día.

Con el tiempo, este arte fue empapándose de otros métodos de naturaleza taoísta y de otras influencias. Esto fue especialmente así cuando un grupo de importantes maestros de la época entre los que se encontraban monjes, médicos taoístas, etc, se reunieron para recuperar y revivir estas artes y reintroducirlas en los templos. El área de Qi Gong de estas artes parece que ya fue bautizada como Luo Han Gong.

Este sistema de Qi Gong se preservó en exclusiva para los monjes Shaolín durante décadas. Sin embargo, la destrucción  quema de los templos Shaolín, y la persecución de sus habitantes por parte del emperador Qing, posibilitó que con el tiempo estos conocimientos transcendieran fuera de los muros de los templos.

 Fue un joven maestro de Kun Fu, Chan Heung Gung quién por fortuna encontró a uno de los personajes más importantes del templo de Fu Kien: El monje Choy Fok.
 Chan heung se quedó durante 14 años aprendiendo con este legendario monje, recopilando todo el sistema Shaolín de combate, de Qi Gong, medicina, etc. e instruyéndose a conciencia.

De este modo, y a través de este joven maestro con cualidades extraordinarias, se logró rescatar las artes de Shaolín antes de perderse en el polvo del tiempo.

(Retrato de Chan Heung)

Chan Heung aprendió las originales18 manos de Luo Han y el I Ching Kuen. Con los años creó el arte de Choy Lee Fut, en cuyo seno se recoge el Choy Lee Fut Kung Fu, el Luo Han Gong, medicina tradicional china, Feng Shui, etc.

Fue este legendario maestro quien terminó de estructurar el Luo Han Gong tal y como nos ha llegado a nosotros.
Estos conocimientos se mantuvieron en secreto, siendo enseñados solamente a los miembros de la familia Chan durante generaciones.

Chan Heung recogió por escrito toda esta ingente cantidad de conocimientos para asegurar que el sistema Choy Lee Fut se perservase en el tiempo sin variaciones y sin degenerar. Para ello también siguió la tradición de aquel tiempo de enseñar e instruir a fondo a su hijo, nombrándolo Jeong Moon (guardián del estilo). Se trata de una figura tradicional cuya función es heredar el legado  familiar y velar por su mantenimiento y transmisión a lo largo de las generaciones venideras.

Otra de las funciones de los Jeong Moon era de la actuar como notario de su generación, recogiendo y registrando en los documentos de la familia Chan a todos los centros Hung Sing Gwoon (escuelas autorizadas por esta familia) y a los maestros y alumnos relevantes de la familia.

En nuestros días, es Chan Yong Fa tataranieto de Chan Heung y Jeong Moon (Guardián del Estilo) de la actual generación, quien vela por la correcta transmisión de este arte en la generación actual.

 

 

(Retrato de Chan Yong Fa)


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