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Los ideogramas que
corresponden a las palabras "Qi Gong” (en mandarín Chi Kung), responden al
significado de trabajo y energía. El Qi Gong se podría definir como un conjunto de ejercicios que, auxiliados por la respiración, el movimiento y la mente, nos ayuda a mejorar nuestra salud, a prevenir enfermedades, aumentar nuestra vitalidad, etc... armonizando tanto nuestro organismo como nuestras emociones. Sin embargo, en realidad el Qi Gong va más allá de esta escueta definición. Su fundamento es la influencia que podemos ejercer sobre nuestro sistema energético afectándolo de uno u otro modo según necesitemos en un momento concreto, o de un modo general para optimizar nuestro estado global. Mediante diferentes patrones de movimiento aplicados con distintas técnicas de respiración, y junto a la aplicación de una serie de teorías sobre nuestra anatomía, biomecánica y fundamentos energéticos basados en la medicina tradicional China, el Qi Gong conforma el arte oriental que más directa e íntimamente afecta al estado energético del ser humano. Considerando que la medicina china reconoce el Qi (energía) en cada objeto existente en la naturaleza, se entiende que el Qi Gong es una ciencia que estudia la naturaleza, la interacción de sus elementos y sus acciones, en especial las que afectan de un modo u otro al hombre. El Qi o energía en el ser i humano es la fuente de su vida, de modo que si conocemos como funciona y como se puede regular, podríamos ser capaces de llevar una vida larga, sana y llena de energía. Otras artes, como el Feng Shui, la acupuntura, el Tui Na... utilizan los mismos principios para influir sobre el Sistema energético del hombre. Pero sin embargo, el Qi Gong Ofrece a sus practicantes la posibilidad de hacerlo directamente y de un modo consciente e íntimo, mediante una actuación personal, implicándonos personalmente en el cultivo de nuestra salud de un modo integral.
Su práctica puede suponer un
cambio importante en la mentalidad del practicante occidental con respecto a
su responsabilidad sobre su salud. No somos capaces de tener conciencia de un buen estado de salud y del disfrute que ello supone. ¿Exagero? Decenas de miles de personas mueren cada semana debido a sus acciones auto lesivas conscientes: Tabaco, alcohol, cardiopatías por mala alimentación y sedentarismo... y un larguísimo etcétera. Para la mayoría, la salud es un aspecto de nuestra persona que depende del médico, ese mago que todo lo arregla. Nuestra actitud es totalmente pasiva. Ante la actitud de "yo no soy responsable de nada. Para eso ya está...": el médico, la policía, mi esposa, mi madre... sería interesante señalar la los nefastos resultados derivados de la irresponsabilidad de este tipo de personalidad, cada día más habitual. Con el Qi Gong, aprendemos a tomar una actitud activa e involucrada con nuestro propio estado físico y psíquico, tomando las riendas de nuestro destino y responsabilizándonos de nuestra salud personal. Un arte que ya es recogido en documentos con cerca de 5.000 años de antigüedad, y que ha llegado hasta nosotros como un legado de incalculable valor. En países como China, gracias a su arraigo cultural y social, es fácil encontrar a centenares de personas a primera hora de la mañana en los parques, calles, o en cualquier esquina de las ciudades, realizando sus prácticas matinales de Qi Gong y Tai Chi Chuan. En occidente ya lleva años introduciéndose con éxito en nuestra sociedad, pasando de ser un espectáculo anecdótico y curioso en los primeros años, a ser aceptado sin condiciones por la sociedad y por las diferentes administraciones relacionadas con la salud, la tercera edad, etc. Actualmente, se imparten
clases de Qi Gong en centros estatales o dependientes de los diferentes
gobiernos autonómicos de modo regular a miles y de personas, y es aconsejado
vehementemente por los médicos del mundo entero.
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